lunes, 10 de septiembre de 2012

A Daysimí Suárez no le bastan sus casi cien niñas


“Un buen día decidieron llamarme Tica, y desde entonces se me quedó el sobrenombre”, explica esta cenaguera de la comunidad de Pálpite ante el reclamo formal de cómo nombrarle. Ella ha hecho de las orquídeas su pasión
La orquídea Fantasma, científicamente documentada como Dendrolphylax Lindenii, ha sido ubicada por los especialistas en la provincia de Pinar del Río, lo cual la convierte en una especie única o endémica del lugar.
Sin embargo, las incursiones de Tica o Daysimí Suárez por los bosques de su terruño natal, la Ciénaga de Zapata, también la sitúan allí, por lo que hoy puede ser definida como un ejemplar birregional, es decir, que comparte ambos hábitat en el interior del país.
“Un buen día decidieron llamarme Tica, y desde entonces se me quedó el sobrenombre”, explica esta cenaguera de la comunidad de Pálpite ante el reclamo formal de cómo nombrarle. Ella ha hecho de las orquídeas su pasión.
Atesora en el jardín de su casa casi cien ejemplares, de los cuales día a día se documenta y vive pendiente de los más sencillos cambios o transformaciones que puedan surgirle a su colección.
“Mis orquídeas son como mis niñas. A ellas, casi siempre, les dedico mi tiempo libre. Mis orquídeas son todo. Siempre estoy al tanto, si apareció alguna plaga, si alguna va a florecer, del más mínimo detalle… Son todo, sin ellas, no sé que haría”.
Ha creado su mundo y con él un espacio singular en el traspatio de su hogar, en el que estas especies, caracterizadas por su glamur, surgen desde las más diversas inventivas caseras y acorde a sus particularidades biológicas, sean trepadoras, terrestres o epítelas.
Su patio se distingue por la presencia de la ficha científica de cada género y familia, y por aportar los datos necesarios para continuar o ampliar las investigaciones que sobre ellas acontecen, en especial aquellas que integran al grupo de autóctonas de Cuba y endémicas del humedal matancero.
— De todas, ¿cuál prefieres?
— A todas… Todas son como mis hijas, aunque reconozco que la orquídea Fantasma, quizás por su exotismo, me ha resultado muy curiosa, muy singular. Me llamó la atención desde el comienzo, desde que la descubrí en el bosque.
“Al no tener hojas, y ver aquella raíz con un botón a punto de florecer, inmediatamente me percaté que era una especie. En mis apuntes no supe con qué nombre o rasgo identificarla, pese a lo ya conocía sobre las orquídeas. Me acerqué a los especialistas que nos asesoran por nuestra misión de cultivadores tradicionales y luego nos visitaron del Orquidiario de Soroa, de Pinar de Río, y entonces conocimos más sobre el género.
“Verla florecer me dio muchísima alegría. A veces me preguntan: `pero ¿cómo pudiste verla en el bosque?´. Ah, simplemente la vi, y la deduje por su raíz carnosa.
“Me interesan todas. En ocasiones reúno el dinero necesario y planifico viajes por lugares distantes y de difícil acceso en busca de nuevos ejemplares. Y es que no siempre las encuentras a la venta, por eso voy hasta donde tenga que ir y escalo cuánto tenga que escalar para hallarlas.
“Me pongo muy contenta cada vez que las veo florecer, en especial cuando lo hacen aquellas que recolecté en otras provincias”.
— Y qué piensa tu familia de esta, tu otra pasión…
— Bueno, a veces mi esposo dice que quiero y cuido más a mis plantas que a la casa…, -calla por unos segundos y al final esboza una sonrisa-. Pero no, nooo, no… -vuelve a sonreír-.Mi esposo me apoya, me acompaña en mis aventuras por los bosques cenagueros, y además organiza las expediciones. Me acompaña en mi pasión.
— Entonces, qué le resta a Tica por conquistar.
— Para sentirme completamente feliz tendría que ver realizado un proyecto que he emprendido en un área colindante a mi hogar, espacio que antes fue un microvertedero y he saneado sistemáticamente. En este lugar pretendo que quienes visiten la Ciénaga aprecien las orquídeas en condiciones similares a su hábitat, y si lo desean, adquieran algunas de sus variedades. Pues, aquí apenas existen lugares así, y sé que como yo hay muchas personas que desean enriquecer sus colecciones. Creo que tan solo eso me resta para sentirme completamente feliz.

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