miércoles, 9 de enero de 2013

Retorna la 1414 al central matancero Jesús Rabí


“Aquí, pueden acudir los muchachos de las escuelas, sus círculos de interés, para conocer sobre el vapor porque a los cubanos del futuro, estoy convencido, les fascinará tanto como a nosotros”, aseveró Juan Morejón, cuando ya estaba a punto de echar andar su bicicleta.
 

Es cierto lo que dice Juan Morejón, antiguo trabajador de la industria azucarera. “Los jóvenes de hoy desconocen el vapor”. Solo que ellos, los operarios de antaño, de cuando todavía Cuba se movía al ritmo y braveza de las locomotoras, están ahí para contar cuánto se disfrutaba el momento.
“Conducir una diesel es como conducir un carro tradicional, mueves aquí y dale para allá, pero con las de vapor todo era diferente. Era todo un acontecimiento llegar a los bateyes, apunta Morejón desde su bicicleta, a la entrada del central Jesús Rabí de Calimete.
“Yo comencé a trabajar en la década del 70, primero como fogonero y después como pailero, y sí estuve muchísimo tiempo en la 1414.
“Fue la más fácil de operar y rápida de las nuestras. Como éstas, señala a la 1414, situada a uno de los costados de la guarapera del ingenio matancero, ya nada es igual, era, sin lugar a dudas, más emocionante.”
Al lado derecho de Juan Morejón, una brigada de mantenimiento del Jesús Rabí fija la locomotora de vapor 1414 en un raíl inutilizado, a la entrada del coloso.
“Los trabajadores, sobretodo aquellos de más edad, preguntaban por ella. Y ya ven, acota el director de la industria, Alfredo Morejón, ahí está a punto de entrar nuevamente en el Rabí para continuar la zafra.”
En tanto, los de mantenimiento con el asesoramiento de Miguel Ángel Ramos, ex auxiliar del  maquinista, fijan aquí, fijan allá y como metal final deben pintar los ribetes y el resto de su estructura.
“A los 17 años subí por primera vez a una de ellas, después llegaron las malas noches y el tizne por todas partes”, explica Ramos. “Entonces había que fajarse de verdad, porque no era cosa fácil, había que trabajar con determinados parámetros, y tanto las locomotoras como su personal tenían su fama de cumplidores y ésta había que cuidarla, había que llegar en tiempo y sin problemas.”
Ahora, cuando el visitante arribe al central Jesús Rabí de Calimete, hoy uno de los más eficientes del país, encontrará a su paso un homenaje a la 1414, su estructura intacta, lista para ilustrar aquellos años.
“Aquí, pueden acudir los muchachos de las escuelas, sus círculos de interés, para conocer sobre el vapor porque a los cubanos del futuro, estoy convencido, les fascinará tanto como a nosotros”, aseveró Juan Morejón, cuando ya estaba a punto de echar andar su bicicleta.
En bateyes y centrales cubanos mantienen expuestas las locomotoras de vapor, las que un día sostuvieron a “todo tren” la industria azucarera cubana.
 
La locomotora de vapor 1414 fue construida en 1922. Ella junto a la 1413 y otra máquina pequeña protagonizaron muchísimas zafras del central, entre ellas la de 1970, en la que el Rabí molió por siente meses consecutivos. Las dos locomotoras restantes se encuentran a resguardo en dos museos dedicados a preservar el patrimonio industrial azucarero cubano, uno ubicado en la capital del país y el otro, en el municipio matancero de Cárdenas.

Comparte esta entrada

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 
;